Colaboradores y corredactores del proyecto de ley de Unión Civil
uc

Versión PDF

El 25 de diciembre “El Comercio” publicó en su edición impresa y en edición on-line el artículo “LA CIENCIA NO BUSCA A DIOS, PERO SIGUE DANDO RESPUESTAS SOBRE SU EXISTENCIA” (http://tinyurl.com/me735ej), artículo que tiene una serie de inexactitudes que nos vemos precisados a aclarar.

La ciencia está definida como el conjunto de conocimientos obtenidos a través del método científico, el cual se basa en la observación y el razonamiento para extraer conclusiones reproducibles (por cualquier persona y en cualquier lugar) y susceptibles de ser refutadas (mediante el diseño de algún experimento que arroje resultados distintos a los predichos).  Es bajo esta óptica que no caben dentro del ámbito de la ciencia temas como la existencia de Dios, la trascendencia del hombre o cualquier otro tema metafísico (que vaya más allá del mundo físico en el que vivimos).   Mal hace pues El Comercio al titular el artículo como lo hace, pues no es labor de la ciencia dar respuestas sobre la existencia de Dios.

El conflicto ciencia-religión no se da en el terreno de la religión, sino en el de la ciencia.  Cuando la religión, en su afán de consolidar sus dogmas, hace afirmaciones que pueden ser sujetas al exigente filtro del método científico, es obligación de la ciencia comprobarlas.  Hay innumerables ejemplos a lo largo de la historia, pero para centrarse en los tiempos actuales, cuando cuestiona la teoría de la evolución[1] - que confirma que la “Creación del Hombre” es sólo un mito, pues éste no fue creado, sino que es el producto de un largo proceso evolutivo en el cual no cabe ni el alma (¿en qué punto de la cadena un ser tendría alma y el anterior no?),  ni el “pecado original” (si no hubo primer hombre, no hubo desobediencia, ni pecado), ni  la “redención” (si no hubo pecado original ¿para qué vino Cristo, si se supone que lo hizo para redimir del pecado a la humanidad?) -, o cuando exige que no se investigue con células madre[2] (porque “son ingobernables”, “causan tumores” y “conllevan la destrucción de vidas humanas”) o  más allá del Big Bang[3] (“porque no debemos preguntarnos sobre el principio, porque es obra de Dios”).   La dimensión ética o religiosa de la vida no corresponde al ámbito científico, por lo que la afirmación del Papa Emérito Benedicto XVI no pasa de ser un deseo bienintencionado, pero inútil.   Mientras existan afirmaciones que competan a la ciencia, ésta las evaluará, le duela a quien le duela.

La Partícula de Dios

Peter Higgs y François Englert propusieron  - no descubrieron - la existencia de una partícula elemental teórica sin la cual los fundamentos de la física actual tendrían que haberse cuestionado.  Su existencia fue confirmada hace pocos meses en los laboratorios de la CERN.  La partícula lleva el nombre de “Bosón de Higgs” y se le conoce popularmente como la “Partícula de Dios”, no porque tuviera que ver nada con Dios (Higgs es ateo y se opuso desde siempre a ese nombre)[4] , sino porque fue el resultado de un imaginativo editor de texto que, en lugar de mantener el nombre original de un libro escrito sobre ella, “The Goddamn Particle” o “Partícula Maldita”, prefirió quedarse con las tres primeras letras y lo publicó como “The God Particle” o “Partícula de Dios”[5].  Como anécdota, curiosa, como argumento del articulista de El Comercio para afirmar que es una teoría científica que “apunta directamente a la existencia de un ser supremo”, distorsionada y falsa.

Un Modelo Lógico

El matemático austriaco Kurt Gödel jamás propuso que “matemáticamente no podía existir nada más grande que un ser supremo”.   Su famoso Teorema de la Incompletitud afirma que un sistema cerrado de axiomas es incompleto en la medida que existen enunciados que no pueden probarse ni refutarse a partir de ellos.  No tiene ningún sentido físico (el universo NO es un sistema cerrado de axiomas), ni existe un “afuera” del sistema (como para que tenga lugar un “Creador”).  Al afirmar el articulista de El Comercio que este teorema “apunta a la existencia de un ser supremo”, demuestra  no entender el concepto y aprovecharse de ello para, tendenciosamente, usarlo como argumento a favor de la existencia de Dios.  

En lo Subatómico

No toda afirmación hecha por un científico se convierte en una afirmación científica.  El Dr. Michio Kaku parece haber dicho “tener evidencia de la existencia de un ser supremo”, basándose en la Teoría de Cuerdas y nueva tecnología.    Aun cuando El Comercio no cita ninguna fuente seria de tal aseveración, debe mencionarse que (a) la teoría de cuerdas aún no se ha comprobado, (b) los taquiones son partículas hipotéticas, como lo fue el Bosón de Higgs, más rápidas que la luz y cuya existencia tampoco se ha comprobado, (c) ninguna tecnología puede trabajar con partículas inexistentes y (d) la comprobación de la existencia de los taquiones, tampoco significaría que existiese un ser supremo. 

En la ciencia no se acepta el Argumento de la Autoridad, tan apreciado por las religiones y dictaduras, no importa quién haga una afirmación, ésta deberá ser comprobada una y mil veces, así que la supuesta aseveración del Dr. Kaku no pasa de ser una simple especulación que no da ninguna respuesta sobre la existencia de Dios.

Falla el articulista además cuando afirma que “todo lo que llamamos hoy CASUALIDAD no tendrá más sentido”.  Si los taquiones existieran, al ser más rápidos que la luz, permitirían la violación del principio de CAUSALIDAD (causa-efecto), lo cual no sólo no demostraría la existencia de ser supremo alguno, sino que derrumbaría algunos de los viejos argumentos teológicos, como el de “Dios como Primera Causa” o el de “Dios como Primer Motor”.

La Sociedad Secular y Humanista del Perú, conforme a los principios que la guían,  considera su deber alertar sobre el mal aprovechamiento en los medios de comunicación de términos científicos para influenciar en el público en favor del dogma, el miedo y la superstición.

 

Lima, 26 de diciembre de 2013

SOCIEDAD SECULAR Y HUMANISTA DEL PERÚ

http://ssh.org.pe/